La NASA está iniciando una etapa de cambios en la que deberá actualizar muchas de sus normas y políticas. Entre dichas modificaciones, la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés), ordenó a la administración espacial cambiar su sistema de seguridad al Sistema Automático Dependiente de Vigilancia (ADS-B, por sus siglas en inglés) para 2020. Para ello, la organización buscará apoyarse en la tecnología blockchain.

Y aunque se trata de un mandato oficial, Ronald Reisman –un ingeniero del Centro de Investigación Ames de la NASA–, publicó un documento en el que expresa que la organización está muy retrasada con el cronograma de implementación. Esto se debe principalmente a que dicho plan de vigilancia “no incluye las provisiones para mantener las mismas opciones de privacidad de las naves”.

Tal particularidad ha despertado la preocupación de los accionistas, quienes –según Reisman– “quieren mantener los niveles actuales de privacidad, anonimidad, autenticación y resistencia para interferencias maliciosas, incluyendo ataques de suplantación y/o de denegación de servicio (DoS)”.

A bordo de la blockhain espacial

En este sentido, Reisman propone en su documento la implementación de la tecnología blockchain para asegurar tales datos. Los datos de la NASA se podrían dividir en dos grupos: datos sobre naves civiles y datos sobre naves militares. Los civiles prefieren mantener una parte de los datos en privado, básicamente para rastrear a sus empleados ante posibles acciones de espionaje.

Director Técnico de Samsung NEXT considera que la descentralización es más importante que la blockchain

Ahora, los datos de naves militares complican un poco el panorama. Al tratarse de naves del Estado, la información es evidentemente sensible ante terceros. Definida por el Departamento de Defensa, este tipo de datos es “información que, de ser divulgada, podría revelar vulnerabilidades en la infraestructura crítica del Departamento de Defensa, y si se llegase a explotar, podría resultar en una significativa interrupción, destrucción o daño de o para las operaciones, propiedades o instalaciones del Departamento”.

Un prototipo blockchain

Ante la magnitud de esta situación, la NASA considera que la mejor manera de proteger esta información sensible es sobre una cadena de bloques. El prototipo presentado por Reisman lleva por nombre Infraestructura Blockchain de la Aviación (ABI, por sus siglas en inglés) y está basado en Hyperledger Fabric y contratos inteligentes, que permite controlar los datos que se publicarán pública o privadamente con entidades autorizadas.

Esquema del prototipo ABI de la NASA

No es la primera vez que la NASA ha trabajado con tecnología blockchain. En 2018, la organización comenzó a investigar más sobre la blockchain de Ethereum para automatizar las maniobras de las naves espaciales, evitando la basura espacial. Con esta tecnología, las naves podrían “pensar por sí mismas” para detectar y evadir los escombros, previniendo potenciales accidentes.

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