Kaspersky Labs, una empresa reconocida de ciberseguridad, advirtió que los hackers están “reconfigurando” los botnets para esparcir masivamente malwares de criptominería.

Los investigadores también declararon que el control legislativo por parte de los gobiernos mundiales no sirve para prevenir estas prácticas, considerando que los malwares escondidos son comúnmente encontrados en países donde el Bitcoin podría ser considerado ilegal.

Si bien el número de usuarios atacados por mineros ha caído considerablemente tras los movimientos recientes del mercado, el mes de diciembre vio un claro crecimiento en esta práctica por primera vez en meses.

De esta forma, la compañía destaca que la reprogramación de estos botnets representó un declive en los ataques declive en los ataques de DDoS, ya que los atacantes consideran que el cryptojacking es mucho más lucrativo y mucho menos competitivo.

Uno de los ejemplos más claros fue el botnet Yoyo. De acuerdo con la empresa, Yoyo lanzaba muchos menos ataques DDoS que en los años previos, sin información que sugiriera que sus propietarios o las autoridades lo hayan desmantelado.

Esta compañía se encarga de negociar los rescates en Bitcoin en los casos de ransomware

Además, la empresa resalta el hecho de que los cibercriminales por lo general se salen con la suya a la hora de realizar estas prácticas.

En este sentido, indican que es prácticamente imposible para el dueño de una máquina infectada notar que está minando criptomonedas, lo que reduce en gran medida la posibilidad de que los atacados recurran a las autoridades.

Por otra parte, mantienen que Monero sigue siendo la criptomoneda más común dentro de las monedas minadas ilegalmente, ya que puede ser generada desde dentro de los navegadores de escritorios utilizando procesadores comunes de laptops.

Hace algunos meses, se estimó que alrededor de US$ 250,000 en Monero eran minados mensualmente a través de navegadores de internet gracias a al script de minería supuestamente neutral CoinHive.

Poco después, McAfee Labs reveló que hackers habían lanzado alrededor de 2.5 millones de versiones distintas del script en tan solo 3 meses, lo que sonó las alarmas de la comunidad cripto.

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