Muchas veces el anonimato que ofrecen las criptomonedas no se utiliza para comprar armas o financiar grupos terroristas; también se puede utilizar para ayudar a víctimas del maltrato.

En este caso, muchas mujeres que han sufrido acoso o agresión sexual han obtenido independencia financiera y al mismo tiempo proteger su privacidad gracias a las criptomonedas.

Por ejemplo, una sobreviviente de asalto sexual utilizó el procesador de pagos Crypto-powered Seeds. Logró recaudar 500 dólares en septiembre después de que el trauma la dejara incapaz de trabajar durante varios meses.

Si hubiera usado un sitio de financiamiento colectivo tradicional como Kickstarter o GoFundMe, ella hubiera tenido que proporcionar datos personales; algo precisamente poco deseado por las víctimas de este tipo de delitos.

En cambio, usando el token de Seeds le permitió recaudar el dinero sin revelar su identidad a nadie directamente involucrado que no fuese la CEO de la plataforma, Rachel Cook.

De hecho, Cook se involucró directamente con el caso. La sobreviviente recibió tokens de la plataforma a un cuarto del precio real, como regalo de la CEO. Esto le permitió promocionar su petición en más de 30 aplicaciones.

Además de eso, la plataforma otorgó el dinero íntegramente a la sobreviviente; sin combrarle ninguna tarifa por el servicio.

Cook comentó al respecto: “Conocí a esta mujer en persona, por casualidad, y comenzamos a hablar sobre el movimiento #MeToo“.

Por otro lado, tenemos el caso de la víctima afgana que trabajó con Roya Mahboob para ganar discretamente bitcoins y así pagar su divorcio.

Otra sobreviviente de abuso doméstico y desarrollador de blockchain está trabajando en un conjunto de aplicaciones descentralizadas (dapps) de administración de dinero, para personas que hayan pasado por una situación similiar.

Y es que, como ella misma comenta “estar financieramente estable fue la razón clave por la que pude dejar [el marido abusivo]“.

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