Los hackers que lograron extraer fondos de la casa de cambio japonesa Zaif intentaron mover algunos de estos activos, de acuerdo con el portal de noticias UPI. En este sentido, se habría apreciado cómo el atacante movió un monto importante de MonaCoin (MONA) hacia una dirección IP alemana.

Asimismo, el Japan Digital Design, una subsidiaria de Mitsubishi UFJ Financial  Group, estaría tras la investigación del robo suscitado en septiembre. De esta forma, los investigadores rastrearon varias direcciones IP vinculadas al ataque en Francia y Alemania.

Los hackers sustrajeron fondos en MONA, Bitcoin Cash (BCH) y Bitcoin (BTC) en 5 transacciones ilegales, 4 desde Francia y una desde Alemania. Asimismo, la investigación pasó a manos de los cuerpos policiales, con cooperación de las autoridades europeas y japonesas, además de la participación de EL Plus y Tokyo Western, dos empresas de seguridad.

La investigación rastreo MONA debido a la disponibilidad de nodos basados en nube. Estos servicios son utilizados para correr nodos en una forma en la que las monedas serían mucho más centralizadas y rastreables.

Por otra parte, las casas de cambio japonesas son conocidas por trabajar dentro del cumplimiento de la ley. Sin embargo, las prácticas de resguardo seguro de criptomonedas no están sujetas a ningún ente regulador.

En este sentido, la Financial Services Agency (FSA) de Japón, le otorgó la responsabilidad de autoregularse a la Asociación de Casas de Cambio. Considerando la novedad de los activos digitales, la protección contra robos es un problema que aún no entra dentro de la jurisdicción del sistema financiero tradicional.

Zaif sufrió un robo de más de 60 millones de dólares y busca reembolsar los fondos a sus clientes. Sin embargo, esta brecha en la seguridad fue relativamente pequeña si se compara  con el hackeo de 534 millones de dólares que sufrió CoinCheck.

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