Tecnología Blockchain

A pesar de haberse dado a conocer a partir del lanzamiento del Bitcoin, como hemos dicho en otras ocasiones, el origen de la blockchain es un poco más antiguo. Por supuesto, el auge de las criptomonedas ha comprendido una revolución en nuestros tiempos, principalmente por el hecho de promover una nueva forma de registro en la que no es necesario de externos.

Repasemos un poco. Comúnmente, confiamos nuestro dinero a un banco, que se encarga de guardarlo y aprobar y registrar las transacciones que hagamos con el mismo. Por supuesto, para ello se cobrarán comisiones, que suelen ser bastante altas y, dependiendo del caso, deberemos esperar cierto tiempo para que las operaciones sean efectivas. De modo que dicha entidad, supervisada por un gobierno a su vez, llevará en sus propios libros contables un registro de todas las transacciones que realicen sus usuarios, y estos solo se encargarán de realizarlas, pagar por dicho trabajo, confiar en el banco y esperar a que se procesen. A esto llamamos centralización.

La tecnología blockchain, conocida también como cadena de bloques, funciona como un libro de contabilidad digital. Cuando una persona transfiere dinero a otra, esto representa una transacción. Los mineros de la red agrupan las transacciones en bloques, que contienen información de las mismas: fecha, monto, dirección de la billetera, entre otros; pero para poder ser añadidos a la cadena, es necesario que sean verificados. Para ello, se lleva a cabo una especie de competencia en la que los mineros resuelven un problema matemático de gran complejidad, y quien lo complete primero logrará añadir el bloque de transacciones a la cadena y, además, obtener una recompensa por dicho trabajo.

Esta es la parte más fascinante. Cada bloque que se añade a la blockchain tiene su propio hash, un número de identificación único que condensa toda la información contenida en ellos. A su vez, este se enlaza al hash del bloque anterior, y lo mismo hace el siguiente, creando una estructura inalterable. ¿Por qué? Pues si alguien intentara cambiar los datos verificados en determinado bloque, por ejemplo, la dirección del receptor de determinada transacción, esto cambiaría el hash de dicho bloque y rompería la cadena.

De esta forma, tenemos una red en la que destaca no solo un alto nivel de seguridad, sino la ausencia de intermediarios para garantizarla. Son los mismos integrantes de la misma quienes se encargan de su actualización, a través de lo que conocemos como pruebas de trabajo (PoW) y pruebas de participación (PoS). Estos funcionan como mecanismos de consenso que de cierta forma permiten a la comunidad llegar a un acuerdo sin necesidad de un mediador. De modo que, a diferencia del proceso al que estamos acostumbrados, la cadena de bloques funciona de manera descentralizada.

Ahora bien, habiendo planteado todo esto, resulta un poco curioso mencionar que existen tres tipos de blockchain, clasificadas precisamente de acuerdo a la participación en ellas. En este sentido, podemos mencionar: públicas, privadas y federadas. Dado que en otras oportunidades hemos explicado el funcionamiento de esta tecnología, en este artículo nos enfocaremos en comparar las dos primeras. Definamos brevemente cada una.

Blockchain pública

Una blockchain pública, también denominada abierta, tal como su nombre lo indica, es aquella en la que cualquiera puede unirse a la red y colaborar con la actualización de la cadena. Esto significa que cualquier integrante de la comunidad en cuestión puede revisar la información contenida en los bloques verificados y participar en el proceso de verificación de las operaciones sin ningún tipo de restricción.

Blockchain privada

Una blockchain privada, también conocida como blockchain cerrada, es aquella que es propiedad de un individuo o institución, razón por la cual no está permitido para cualquiera ingresar a la comunidad y añadir bloques a la cadena. De hecho, para poder integrarse a la red, sería necesario recibir una invitación por parte de los desarrolladores de la misma.

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Diferencias entre una blockchain pública y una privada

La principal diferencia entre una blockchain pública y una privada radica en la forma en que se distribuyen los poderes. De este punto se derivan otros más específicos que describimos a continuación:

  • Una blockchain pública cumple de manera más certera los principios de descentralización e independencia bajo los que se conforma, pues no mientras que en una blockchain privada estos términos son bastante limitados. En esta última, existe una o varias partes encargadas de administrar la red; de modo que la presencia de intermediarios para la validación de la información le confiere la característica de centralizada.
  • En una blockchain abierta todos los integrantes de la red tienen acceso a la información contenida en lo bloques de la cadena y de añadir más. Sin embargo, en una blockchain privada es el dueño, desarrollador o administrador de la comunidad quien determina quién puede unirse y participar en la misma.
  • Cualquiera que posea conexión a internet puede unirse a una blockchain pública, mientras que para poder integrarse en una blockchain cerrada se necesita una invitación por parte del administrador o dueño de la misma. De igual forma, al ser aceptado, la función del usuario estará sujeta al reglamento o estatutos impuestos por el mismo.
  • Por no existir ningún ente encargado de la administración de la red, sino que es mantenida por sus mismos integrantes, en una blockchain pública se utilizan mecanismos de consenso para garantizar la aplicación de democracia; estos son, pruebas de trabajo y/o pruebas de participación, a través de las cuales se logran los acuerdos. Por otro lado, en una blockchain cerrada, a pesar de existir, estos mecanismos siguen siendo administrados por un ente encargado, que se encarga de asignar o no el derecho a minería a determinados usuarios.
  • En una blockchain abierta es mucho más fácil llevar a cabo el proceso de minería para verificar las transacciones y añadirlas a la cadena de bloques, puesto que cualquiera que cumpla con las condiciones computacionales puede aplicar el proceso. En cambio, en una blockchain privada puede que resulte más complejo puesto que es el administrador el que decidirá quién minará.
  • Por último, la utilidad de la cadena de bloques privada radica en el hecho de que permite a las instituciones aplicar esta tecnología de manera interna para llevar un registro fiable y seguro de todas las operaciones de la empresa, manteniendo la privacidad con respecto a externos. De modo que podríamos incluso catalogarla de pseudo-centralizada, en aquellos casos en que la descentralización aplique únicamente para los participantes que el creador de la red admita. En cambio, una cadena de bloques pública permite conformar grandes comunidades, mantenidas gracias al soporte de cada uno de sus integrantes a través de los mecanismos de consenso y los incentivos por el trabajo. Los mejores ejemplos de ello con las redes del Bitcoin y Ethereum.

Finalizamos el artículo recalcando que a pesar de las marcadas diferencias planteadas anteriormente, ambos modelos de blockchain tienen puntos fuertes y débiles que se encuentran en proceso de perfeccionamiento. Esta tecnología es usada principalmente en el mundo de las criptomonedas, sin embargo, tiene un amplio rango de aplicación que trasciende la economía y alcanza aplicaciones en medicina. La necesidad de evolución de las mismas, tanto pública como privada, definirá su destino en el tiempo para poder cumplir con las necesidades del medio.

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