El final del año 2017 marcó un hito en la historia de las criptomonedas, siendo de especial mención el del Bitcoin, que para el 30 de diciembre de dicho año se valoraba en $19,783.06. Esto, sin lugar a dudas, despertó el interés de muchas personas y negocios, al verlo como una sencilla y suculenta alternativa de inversión.

Desde entonces, se suscitó un aumento considerable en la cantidad de personas que se registraban en las plataformas de intercambio centralizado, con el fin de comprar criptomonedas, o bien cambiarlas por dinero fiduciario. Pero a pesar de sonar tan alentador para el medio, lo cierto es que los clientes de dichos sitios web se exponen a un gran riesgo que en resumidas cuentas consiste en la pérdida de sus fondos.

Un exchanger (casa de cambio) puede definirse como un ente mediador de una transacción económica consistente en el intercambio de una criptodivisa a otra similar, dinero fiat o el dinero fiduciario al que estamos habituados; además, muchas de ellas también ofrecen la oportunidad de hacer trading, fijando un precio a las criptomonedas disponibles en su plataforma.

Sin importar cuál sea la operación a realizar, los exchanges cobran comisiones generalmente altas por sus servicios, y de igual forma, cuando una persona ya culminó su intercambio o el trading y desea retirar su dinero, también hay una tarifa asociada. Esta, al igual que la posibilidad de hacer más dinero esperando el aumento del valor estipulado para dicha criptomoneda, representan razones de peso por las que los usuarios deciden confiar la custodia de sus activos a las casas de cambio. Perderían menos tiempo y dinero dejándolas un tiempo en estas plataformas, en lugar de retirarlas y enviarlas nuevamente para un nuevo intercambio.

Como ya dijimos, se trata de servicios necesarios para poder aumentar el alcance de la utilidad de nuestras monedas digitales; sin embargo, tal como ocurre con cualquier negocio o inversión que abordemos, es necesario conocer a fondo sus entes intervinientes y su funcionamiento, de modo que podamos estar al tanto no solo de las ventajas y los riesgos que corremos.

A propósito de ello, alguien asoció una vez las casas de cambio con los baños públicos. A estos entras, los usas y sales de inmediato. Lo mismo ocurre con las empresas que ofrecen los servicios de intercambios de divisas, puesto que concentran grandes montos y cantidades de información centralizada que las convierten en la víctima perfecta para los hackers.

Algunas de ellas, como el caso de la reconocida Bitfinex, que almacena alrededor del 99,5% de su información en sistemas de almacenamiento aislado (“cold storage”), con lo que sugieren que se reduce la posibilidad de ataques cibernéticos a sus sistemas. Pero la experiencia dio la respuesta a quienes dudaran de ello, puesto que en el mes de agosto del año 2016 dicha plataforma perdió 120.000 BTC por parte de hackers.

¿Por qué no debemos confiar nuestras criptomonedas a una casa de cambio?

Con todo lo dicho hasta el momento, ya debes tener una idea del gran riesgo del uso de estas plataformas y, sobre todo, de dejar tus activos durante mucho tiempo dentro de ellas, a pesar de ser tan necesarias. Pero para dar bases más contundentes y específicas a esta advertencia, a continuación expondremos cinco razones de peso por las cuales no te recomendamos confiar tus criptomonedas a una casa de cambio.

Son blanco fácil para los hackers

La aclamada tecnología blockchain representa la columna vertebral del magnífico mundo de las criptomonedas, y es precisamente la forma en como esta funciona lo que le atribuye una gran seguridad a la red.

La cadena de bloques está conformada por bloques con transacciones validadas por mineros; dichos bloques se encuentran identificados por un hash que depende exclusivamente de la información contenida en ellos, y que una vez agregado, se enlaza con el anterior y posterior. Si alguien intentara modificar los datos dentro de ellos (dirección, monto, fecha de la transacción, etc.), se generaría de manera automática un nuevo hash que no podría enlazarse a los otros bloques y rompería con la continuidad de la cadena. De esta forma, esta quedaría invalidada.

Para ello, como hemos dicho, no interviene ningún ente externo, y no se necesita especificar ningún tipo de información personal. Con todo lo dicho, es imposible modificar los bloques ya verificados y añadidos a la cadena, y se elimina el riesgo de robo de datos de identidad por parte de hackers.

Sin embargo, cuando decidimos recurrir a una casa de cambio, debemos tener presente que este hará la función de mediador, tal como un banco que no necesariamente es vigilado por el Estado. Estas plataformas almacenan dinero en diferentes formas, contraseñas e información de todos sus clientes en un servidor centralizado. Esto las convierte en un blanco fácil para los ciberdelincuentes.

Están sujetos a las regulaciones de cada país

Recientemente, la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (Securities and Exchange Commission, SEC) se pronunció con respecto a la actividad de las plataformas de intercambio centralizado de criptomonedas. Esta es una de las instituciones que ha demostrado mayor interés en regular el criptomundo y ha comenzado a tomar medidas para ello.

La cantidad de veces que las plataformas de intercambio han sufrido robos de miles de criptomonedas por ataque de hackers y el simple hecho de operar con dinero fiduciario a incentivado el comunicado. En este, la SEC solicita a las compañías dedicadas al Exchange apegarse a las leyes federales de valores para de esta forma poder proteger a los usuarios de las mismas.

Las empresas que se dedican a esta actividad y al trading deben apegarse de manera estricta a todas las leyes existentes en contra del lavado de dinero el financiamiento del terrorismo. Para ello, es necesario que sus clientes especifiquen datos de identificación personal en apego a la política “conozca a su cliente” (“Know your client”, KYC).

De igual forma, SEC advierte sobre los altos riesgos que implica el uso de plataformas que no estén debidamente registradas ante la organización, puesto que no podrán recibir soporte ni asistencia en caso de robo de los fondos allí depositados. Con ello, una vez más vemos afectado el carácter descentralizado de las criptomonedas.

Conclusiones

Actualmente, existen una gran cantidad de exchanges en vista del auge que ha tenido el mundo de las criptomonedas. Recalcamos que usarlos no está mal, pues son de gran utilidad, pero sí debemos tener especial cuidado, no solo al elegirlos, puesto que siempre estaremos sujetos a riesgo, sino también en el tiempo que alojamos nuestro dinero en dichas plataformas. Recordemos nuestra regla de oro con las casas de cambio: usarlas para el intercambio y, una vez culminado el proceso, retirar nuestros activos.

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