El auge de las criptomonedas ha dado a conocer una gran cantidad de términos desconocidos incluso para los instruidos en economía. Y es que por tratarse de monedas digitales, no solo basta dominar esta rama del saber, pues las tecnologías implicadas son completamente novedosas y han logrado revolucionar la forma en que se realizan las transacciones y la seguridad de las mismas.

Cuando se sobrevienen revoluciones tecnológicas tan grandes, es común que algunos términos no se entiendan, o que por el contrario, a pesar de ser entendibles, puedan confundirse entre sí. Esto ha pasado en el mundo de las criptomonedas, aunque para ser más específicos, en la estructura en la que se registran las operaciones realizadas con ellas, conocida como Blockchain o cadena de bloques.

El origen de la cadena de bloques está íntimamente asociado a la tecnología DLT, razón por la cual ambos términos suelen utilizarse como el mismo, y aunque en ciertos contextos pueda aplicar, lo cierto es que existen sutiles diferencias que permiten separarlos. Es por ello que hemos dedicado el siguiente artículo a reseñar brevemente ambos conceptos y compararlos para poder distinguirlos y entenderlos en su forma más auténtica.

¿Qué es la tecnología DLT?

Las siglas DLT corresponden a Distributed Ledger Technology, conocida en español como Tecnología de Contabilidad Distribuida o Contabilidad compartida. Se trata de un consenso de información digital que se sincroniza, replica y comparte entre todos los integrantes de una red que puede incluir desde instituciones hasta países.

En este tipo de tecnología no existe la figura de un administrador central ni mucho menos un lugar específico en donde se almacenen todos los datos, sino que estos se encuentran distribuidos y replicados entre los nodos de la misma. Para ello, existen algoritmos matemáticos complejos que son resueltos por los integrantes a modo de consenso para aprobar y replicar la información.

Con todo lo planteado, podemos decir que la funcionalidad primordial de la DLT es la de conectar ordenadores ubicados en cualquier lugar del mundo, conformando un red en la cual estos compartirán datos, los validarán y los registrarán de manera idéntica sin necesidad de acudir a un tercero para que la cuide y la administre. Es por esta razón que es a menudo considerada como descentralizada.

Sin embargo, una característica importante a resaltar sobre este término es que su implementador tendrá la potestad de establecer las condiciones bajo las cuales esta funcionará. De modo que en la Tecnología de Contabilidad Distribuida existe una figura implementadora sutil que dictaminará la estructura de dicha tecnología, su funcionamiento y su fin, lo cual da qué pensar sobre el carácter descentralizado mencionado en el párrafo anterior.

Hablemos sobre la Blockchain

Contrario a lo que muchos piensan, la tecnología Blockchain no tiene un origen tan reciente. De hecho, esta fue desarrollada en el año 1991 sin llamar demasiado la atención, y no fue sino hasta el año 2009, cuando Satoshi Nakamoto publicó un artículo titulado “Bitcoin: Un Sistema de Efectivo Electrónico Usuario-a-Usuario” explicando un protocolo P2P para esta moneda digital que ya todos conocemos. El funcionamiento de este se basa en una cadena de bloques que funciona como un medio de registro de las operaciones.

Podemos definir la blockchain también como un libro contable, esto es, una estructura en la que se registran todas las transacciones en las que interviene la criptomoneda en cuestión. Se trata de un tipo de tecnología que permite y facilita la transferencia de fondos de una persona a otra sin necesidad de un ente intermediario que la apruebe, y que en su lugar, es verificada por cada uno de los integrantes de la red en que se realiza.

Esta cadena está conformada por bloques que poseen numerosas transacciones que han sido verificadas y validadas por los mineros a través de la resolución de algoritmos matemáticos muy complejos. Cada bloque añadido a la Blockchain posee un número de identificación que resume toda información contenida en el mismo, conocido como Hash, el cual se enlaza al anterior y al siguiente, y he ahí la razón por la que recibe el nombre de cadena.

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La Blockchain es un tipo de Tecnología de Contabilidad Distribuida basada igualmente en consensos, pero en este caso, el carácter descentralizado está bastante arraigado. Cualquier cambio que desee plantearse en la configuración de la red debe ser aprobado previamente por los integrantes de la misma.

Diferencias entre la tecnología DTL y Blockchain

De modo que, habiendo ya definido de manera clara y detallada los conceptos de DLT y Blockchain, por fin hemos llegado al punto crucial que es la comparación de los mismos. En este sentido, advertimos que quizás sea un poco complejo diferenciarlos, pero podemos partir del hecho de que una da origen a la otra, teniendo esta última características muy particulares que la distinguen de la primera.

Como hemos dicho, a pesar de ser tan similares (y para muchos, lo mismo), lo cierto es que existen ligeras diferencias que es necesario recalcar. Entre ellas, tenemos:

Terminología

En primer lugar, diferenciemos los términos. La Tecnología de Contabilidad Distribuida da origen al Blockchain, y es en este último en el que se basa el Bitcoin. Al hablar de esta criptomoneda, automáticamente nos referimos a la cadena de bloques que es una DLT. Sin embargo, cuando hablamos de DLT no necesariamente nos estemos refiriendo a la Blockchain y mucho menos al Bitcoin, pues existen otras formas de esta tecnología.

Descentralización

A pesar de que la DLT tiene rasgos descentralizados por el hecho de que no se depende de un administrador para la aprobación de la transmisión de información de un lugar a otro, sí existe una figura implementadora que definirá la estructura de la red, así como su funcionamiento. Por esta razón, la DLT puede considerarse como pseudo-descentralizada. Dicho de manera más sencilla, el desarrollo de sus actividades es independiente, aunque esto no necesariamente aplica para su estructura organizativa.

En cambio, en la Blockchain esta característica es absoluta, puesto que, como hemos dicho, se trata de una cadena conformada por bloques de transacciones aprobados por los mismos integrantes de la red. Además, cualquier cambio que se plantee en la misma debe ser aprobado por toda la comunidad y no es decisión de un solo ente como puede ocurrir en la DLT.

Volviendo a la primera diferencia citada, podemos decir que la cadena de bloques es sin lugar a dudas una DLT, sin embargo, una DLT no necesariamente conduzca a la creación de una cadena de bloques. Y esto desemboca en otro punto distintivo digno de resaltar.

Estructura

Uno de los parámetros que favorece y asegura el carácter democrático de la cadena de bloques es la firma criptográfica, el ya mencionado Hash, que identifica y permite el enlace entre los grupos de transacciones ya aprobadas por consenso, de manera inalterable. Esta es una característica intrínseca de la Blockchain, de modo que, a pesar de también ser un libro de registro contable, su funcionamiento se rige de manera estricta por el agrupamiento de las operaciones en una cadena, cosa que no es un requerimiento en el caso de la tecnología DLT.

Ahora bien, muchos resaltan que otra de las diferencias entre la DLT y la Blockchain es que, de acuerdo a las particularidades ya planteadas, puede que una tenga mayor aplicabilidad para ciertos campos que otra. Esto es, por ejemplo, en la actualidad son muchas las entidades bancarias que han considerado y empezado implementar tecnología DLT para facilitar sus operaciones y reducir el costo de las comisiones, y ello no necesariamente implica la adopción de una Blockchain como mecanismo.

Bien sabemos que la palabra “pública” está muy asociada a la Blockchain, razón por la cual existe algo de polémica con respecto a utilizar este término para referirse al contexto de una plataforma privada, por ejemplo. En este último, convendría en todo caso hablar de DLT, puesto que por lo general estas no son tan descentralizadas como la primera. Esto aún a pesar de que muchos organismos utilizan la aclamada cadena para llevar a cabo sus pruebas.

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