Antes de entrar de lleno en el contenido principal de este artículo, conviene aclarar que el entorno específico bajo el cual se minan las criptomonedas conforma un sistema impenetrable. Recordemos que la criptografía es un arte que engloba un conjunto de técnicas para crear un escrito enigmático de tal forma que solo una persona que conozca el lenguaje en cuestión pueda descifrar el mensaje.

Es así como surge la tecnología blockchain (cadena de bloques), en la cual se registran todas las transacciones que los mineros validan de acuerdo a un orden cronológico. Una vez que un bloque se añade a la cadena principal, se genera un Hash, que es un número de identificación que resume toda la información de las transacciones contenidas en el mismo. Este bloque se asocia con el anterior y con el siguiente que se añada a través del Hash. De modo que, si alguien intenta alterar la información contenida en los bloques, automáticamente se modificará el Hash, creando una discontinuidad en la cadena que la invalidará.

Las criptomonedas son digitales, no son emitidas por ninguna entidad bancaria ni Estado, y no requieren de terceros que aprueben y vigilen las transacciones. Estos tres factores representan un valor agregado en lo que al tema de la seguridad se refiere. Son los mismos integrantes de la red quienes validan las transacciones de una billetera a otra, y todos poseen su propia copia de seguridad de la cadena de bloques principal. De esta forma, resulta imposible que alguien intente, por ejemplo, modificar el monto o la dirección de las transacciones aprobadas.

Ahora bien, al igual que en la vida real, el mundo cibernético está lleno de riesgos, y más aún en el caso específico de las criptomonedas, como el caso del Bitcoin, que ha logrado valorarse un varios miles de dólares en diferentes oportunidades. Al igual que los delincuentes que atacan en la calle, en la red existen muchos hackers interesados en saltarse todos los procedimientos para ganar grandes cantidades de dinero, y las criptodivisas, sin lugar a duda, se han colado entre sus principales objetivos.

Riesgos en el mundo de las criptomonedas

El protocolo del Bitcoin y las criptomonedas en general es descentralizado, es decir, que no depende de terceros para verificar ni aprobar ninguna transferencia. Pero a pesar de ello, habrá situaciones en las que será necesario confiarlas a terceros, como en el caso de las billeteras, casas de cambio (plataformas de exchange), entre otros, y esto se escapa de la seguridad que ofrece la configuración de la blockchain.

El simple hecho de autorizar a agentes externos a manejar nuestro dinero, como cuando recurrimos a una casa de cambio para obtener su equivalencia en otras unidades monetarias, durante el tiempo que sea, corremos el riesgo de ser robados. Y es que hasta la fecha, varias casas de cambio han sido hackeadas, como el caso histórico de Mt. Gox, con una pérdida de 25.000 BTC la primera vez, seguida de un segundo ataque por 744.408 BTC.

Aunado a ello, recordemos que una vez validado un bloque de la blockchain, se genera un hash para ese contenido específico. Sin embargo, antes que esto ocurra, ciertos malaware pueden cambiar las direcciones a las que se envían las criptomonedas, es decir, cambiar su destinatario sin autorización del emisor de los mismos.

Además, existen otros riesgos, como el cryptojacking, en el que los piratas informáticos utilizan los recursos de los equipos de otras personas en la red para aportar poder de cómputo para minar criptomonedas, lo cual implica también varios riesgos, como el robo de identidad y una menor eficiencia operativa de nuestros ordenadores. Para saber más sobre esto, recomendamos nuestro artículo ¿Qué es el cryptojacking y cómo protegerse?

¿Cómo proteger nuestras criptomonedas?

Ya habiendo mencionado algunos de los riesgos más comunes en la red, entraremos de lleno en la razón de ser de este artículo, que es brindar varios consejos útiles que nos permitan proteger nuestras criptomonedas de software malicioso y hackers cibernéticos.

Mantén el anonimato

Cuando empezamos a leer sobre las monedas digitales, una de las primeras características que notaremos sobre ellas es el hecho de que para hacer transacciones con otros integrantes de la red, no es necesario ingresar datos personales ni números de cuentas en otros bancos ni mucho menos de nuestras tarjetas de crédito, como ocurre en las plataformas de las instituciones bancarias. Esto le confiere un carácter discreto y por qué no anónimo, aunque este último no en su totalidad.

Como sabemos, el mundo cibernético está repleto de todo tipo de información, y los procesos relativos a la forma en que se carga la misma a la red son desconocidos por la mayoría de las personas que la utiliza. Sin embargo, los hackers se mantienen alertas ante cualquier señal que pueda despertar su interés, y con el aumento del valor del Bitcoin y, por ende, de las otras criptomonedas, ya se han convertido en uno de sus intereses.

Lo más prudente cuando se tiene dinero es ser prudente y discreto con el mismo, y lo mismo aplica para las monedas digitales. A pesar de que para comprarlas y venderlas no necesitamos especificar datos personales, nuestras direcciones pueden ser rastreadas o nuestras contraseñas pueden ser descubiertas, lo cual daría poder a terceros de hacer con nuestro dinero lo que les plazca.

Para evitar esto existen diferentes medidas de seguridad que debemos aplicar, entre las cuales podemos mencionar el instalar en nuestro ordenador un sistema operativo independiente, como la rama de Linux, configurar la persistencia para hacer las copias de seguridad de nuestras operaciones (de lo cual hablaremos más adelante), un gestor de contraseñas, el cual podrá generar y guardar todas las contraseñas que utilicemos para ingresar a nuestra billetera, y usar programas de mensajería que permitan mantener el anonimato. Estos y otros pasos son descritos en nuestro artículo Cómo comprar y vender bitcoins de forma anónima, por lo que recomendamos que le eches un vistazo.

Evita exponer tus datos y movimientos de criptomonedas en la red

Este consejo complementa al anterior. Tal como ocurre en nuestra vida cotidiana, aun en las sociedades más avanzadas y en los países más desarrollados, siempre existirán personas con tendencia al delito. Si bien tenemos todo el derecho de hacer mención de algún negocio en el que nos encontremos, alguna inversión que estemos realizando o bien mostrar pertenencias costosas a los demás, lo cierto es que debemos ser cuidadosos con ello en todo momento.

El auge de las criptomonedas aún no logra superar el de las redes sociales en nuestra época, y a pesar de su gran utilidad en materia de comunicación, su uso irresponsable puede acarrearnos graves consecuencias. Evitemos a toda costa hacer público que nos manejamos en el mundo de las criptomonedas; podemos confiar este secreto a nuestros cercanos sin demasiado detalle de nuestros procedimientos ni mucho menos nuestras ganancias.

Por ningún motivo debemos publicar en Facebook, Twitter o Instagram capturas de nuestros estados de cuenta. De igual forma, ser prudente a la hora de hacer mención de alguna plataforma de Exchange que estemos utilizando, ni las billeteras en las que guardamos nuestro dinero. Recordemos que en muchos casos, nuestro perfil y publicaciones dan pistas de nuestra ubicación, movimientos y hábitos, y esta información no solo es visible para nuestros amigos, sino también para las aplicaciones que asociamos a estas redes. No llamemos la atención de los hackers.

Gestiona y protege tus contraseñas

Por lo general, cada billetera genera sus propias contraseñas complejas para evitar que estas sean fáciles de descifrar por otros que no sean el usuario, aunque su eficiencia en esto dependerá de cada plataforma en particular. Estas contraseñas, quedan guardadas como textos planos en algún fichero, al cual podría ser muy fácil llegar para un experto en el tema. Y aunque estos ficheros puedan ser cifrados con un código PIN, este también puede ser robado y dar acceso al ladrón a tus fondos dentro de la billetera.

Por ello, tal como dijimos en el primer consejo, recomendamos utilizar un gestor de contraseñas, como Lastpass o KeePassX. Esto permitirá no solo guardar las contraseñas generadas por la billetera, sino generar otras con hasta 200 caracteres alfanuméricos para cualquier paso del proceso de hacer tus transacciones. De igual forma, permite guardar el código PIN que protege dichas contraseñas, aunque debemos ser cuidadosos con ello pues, de perderla, no podríamos ingresar nuevamente en ella.

Procura usar billeteras diferentes, y evita instalarlas en dispositivos móviles

Una de las grandes ventajas de las criptomonedas es la diversificación de fondos, y esto va de la mano con la organización de los mismos. En la vida real, no guardamos todo nuestro dinero en efectivo en una caja fuerte, ni mucho menos en una sola cuenta bancaria. Lo mismo debemos hacer con este tipo de activos digitales, puesto que nunca sabemos qué pueda pasar.

Es conveniente usar diferentes billeteras para los diferentes tipos de transacciones que hagamos. De esta forma, dificultaremos el rastreo de nuestra dirección y posibles robos por parte de terceros. Además, en caso de pasar este mal rato con una en específico, no habríamos perdido todos nuestros fondos.

Por otro lado, instalar nuestras billeteras en nuestro smartphones es uno de los actos más inseguros que podríamos hacer en nuestro manejo de las criptomonedas. Los dispositivos móviles están sujetos a extravío y a robo, y los códigos son mucho más fáciles de descifrar en ellos, razón por la cual no debemos por ningún motivo confiar nuestros fondos en ellos. En todo caso, lo más conveniente es utilizar billeteras físicas (hardware especializado para criptomonedas), que a pesar de ser caros, cumplen muy bien con su función.

Crea copias de seguridad cada cierto tiempo

Crear copias de seguridad es otro aspecto importante que no debemos dejar de lado cuando hacemos nuestras transacciones con criptomonedas. Recordemos que los mineros aprueban bloques de transacciones que se añaden a una cadena principal, y todos los miembros de la comunidad deben tener copia de esta.

Podemos guardar la copia de seguridad de nuestras operaciones en nuestro disco duro, un disco duro externo, pendrivers, tarjetas SD, entre otros, y de igual forma cifrarlas de modo que ningún extraño pueda tener acceso a ella. Con ello, podremos recuperar nuestras criptomonedas en caso la pérdida o deceso de nuestro ordenador.

Ten cuidado con los sitios web que visitas

Como mencionamos anteriormente, existe el cryptojacking, que permite a individuos en la red apoderarse de nuestro ordenador y utilizar sus recursos para minar criptomonedas. Por si fuera poco, existen muchos sitios web dedicados a ello; algunos hacen conscientes de ello a sus visitantes, mientras que otros se encuentran disfrazados y se aprovechan de estos para poder minar y salvarse del alto costo de la energía. Esto no solo ocasiona una operación más lenta de nuestro equipo, sino que representa un riesgo para la información contenida en el mismo.

En este sentido, conviene utilizar navegadores reconocidos, como Opera y Google Chrome, e instalarles Complementos que eviten nuestro ingreso a sitios web maliciosos.

Instala un buen antivirus en tu ordenador

Por básico que parezca, instalar un buen antivirus en nuestro ordenador nos puede salvar de muchos malos ratos. La función de estos no solo es impedir que descarguemos archivos sospechosos que puedan dañar nuestro equipo, sino que también provean protección contra malware. Si instalamos la billetera en nuestro equipo, obligatoriamente debemos contar con un antivirus potente que no necesariamente debe ser pago, para complementar la seguridad de la misma en conjunto con la encriptación. Además de ello, mantenerlo actualizado siempre.

De igual forma, el Firewall es otro aspecto importante que debe mantenerse siempre activo en nuestro ordenador. Su función es protegernos de aquellos piratas cibernéticos que intentan robar nuestra información y controlar nuestro equipo desde otro lugar.

Desconfía de las casas de cambio

Sin importar cuán buena sea su reputación, debemos desconfiar de las casas de cambio. Sabemos que hoy en día es inevitable recurrir a ellas para poder intercambiar criptomonedas por dólares, euros u otras monedas digitales, sin embargo, debemos ser sumamente cuidadosos a la hora de escoger la plataforma para esto.

Como dijimos en párrafos anteriores, en numerosas ocasiones estos sitios web han sido objeto de hackeos en los que se han robado miles de criptomonedas que, al cambio en dólares, representan cantidades considerables sobre todo en el momento del ATH del Bitcoin.

En este sentido, conviene informarnos muy bien sobre las políticas, reputación y diseño de determinada plataforma de Exchange antes de confiarles nuestro dinero. Siempre debemos buscar aquellos casos que tuvieron malas experiencias para conocer la naturaleza de las mismas y saber el riesgo al que nos estamos exponiendo. De igual forma, evitar a toda costa dejarles nuestros activos durante mucho tiempo, pues nada nos garantiza que en ese intervalo la web sufra un ataque cibernético, o bien que el dueño de la misma sea un ladrón.

Concluimos este artículo recalcando que a pesar del proceso casi impecable que implica la minería de criptomonedas, existen desperfectos asociados principalmente a las acciones humanas, como el hecho de cambiarlas a otras a través de plataformas de Exchange, o el ingreso a páginas web poco confiables. De modo que tal como ocurre en cualquier negocio o inversión, es sumamente necesario no solo conocer los aspectos positivos y ganancias, sino también las diferentes brechas de seguridad que pudieran exponernos a software malicioso y hackers. De esta forma, podremos actuar con anticipación y tomar las medidas pertinentes para evitar y ser víctimas de estafa cibernética.

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