Si bien es un tema del que se habla mucho en la actualidad, lo cierto es que son muy pocas las personas que lo dominan completamente. Y es que en el proceso de intentar entender el funcionamiento de las criptomonedas es muy fácil perder el interés, puesto que involucra términos no tan comunes en nuestro argot cotidiano.

Quizás por esta complejidad es que vale la pena aprenderlo. Sin embargo, para ello, lo mejor es comenzar por lo básico. En el siguiente artículo explicaremos términos como minería, minero y hashes, así como también el de la cadena de bloques (blockchain), la columna vertebral del protocolo.

Pero antes de ello, conviene introducir a nuestros lectores una palabra clave en el entendimiento de la dinámica de los procesos involucrados en las criptomonedas: la criptografía. De manera sencilla, podemos definirla como una técnica que se basa en escribir un mensaje de forma enigmática, a través de claves, de modo que este pueda ser inteligible únicamente para alguien que sepa también de ello. A lo largo del artículo, entenderemos la relación entre este arte, la minería y la cadena de bloques que resulta de la misma.

Minería

Para entender el término de minería en este contexto, resulta indispensable explicar un poco la dinámica del Bitcoin. Para empezar, hablamos de una criptomoneda, la cual, al igual que el dinero físico, sirve para comprar y vender productos y servicios. Sin embargo, esta presenta ciertas particularidades que aplican también como ventajas en comparación con el dinero común, sobre todo en materia de seguridad.

El dinero fiduciario existe como una forma de pago por los bienes o servicios que nos ofrezcan otras personas. Lo guardamos en los bancos, y estos a su vez son responsables de aprobar las transacciones que hagamos a otros. Luego tenemos al Estado, que lleva el control de su impresión y que se mantiene en vigilancia constante de la función de los bancos.

En el caso de las criptomonedas, como el Bitcoin, por ejemplo, tenemos que esta es totalmente descentralizada. Esto quiere decir que ninguna institución bancaria ni entidad gubernamental tiene la responsabilidad ni el derecho de administrarla. De modo que los bitcoins son producidos por personas con equipos bastante potentes a través de un software que se basa en dar solución a problemas matemáticos complejos. Además, son los mismos usuarios los encargados de aprobar cualquier transacción que se realice con los mismos.

En nuestra cotidianidad, las operaciones que realizamos con el dinero se registran en un libro contable. Como es de esperar, no confiaremos la información de nuestras transacciones a cualquiera, razón por la cual han surgido los bancos que, como ya hemos dicho, se encargan de registrar, aprobar y resguardar nuestro dinero. Pero a pesar de sonar tan práctico, esto conlleva ciertas desventajas puesto que dependemos enteramente de los procedimientos, condiciones y comisiones del banco, siendo estas últimas bastante altas en varios casos.

Ahora bien, en el mundo de las criptomonedas las cosas se manejan de manera distinta. Y es que al no existir ninguna entidad para su administración, es tarea de cada integrante de la comunidad aprobar las transacciones que se realicen. Una vez son aprobadas, se añaden a una cadena de bloques, mejor conocida como blockchain, y cada usuario que soporte la red recibe un incentivo en Bitcoins por la verificación de las mismas.

Bien sabemos que es un proceso difícil de entender para muchos. Para romper con la rutina, usemos un ejemplo simple: si una persona A desea enviar un dinero a una persona B, dicha transacción representa un bloque que se transmite a toda la red Bitcoin, la blockchain de Bitcoin. Este contiene información del emisor, el receptor, la fecha en que se realiza la transferencia, el monto en cuestión y los hashes (de los cuales hablaremos con detalle más adelante). Cada integrante, deberá aprobar la operación, y la misma quedará registrada en la blockchain sin posibilidad de modificarse y, de esta forma, el dinero se transfiere de A a B.

Ya en este punto somos capaces de entender el concepto de minería. En el contexto de las criptomonedas, la minería envuelve todo el proceso descrito en párrafos anteriores en una gran escala. De modo que podemos definirla como el proceso mediante el cual los integrantes de la comunidad del Bitcoin verifican y aprueban las transacciones de otros usuarios, conformando bloques que se añaden a una cadena inalterable e inviolable conocida como cadena de bloques o blockchain. Para poder unir o integrar estos a la cadena, es necesario resolver un problema matemático muy complejo, y quien lo resuelve primero, obtiene su pago en BTC.

Mineros de Bitcoins

Bitcoin posee una estructura conocida como “peer to peer” que permite a cualquier persona integrarse a la red. Las personas que se dedican a minar poseen un equipo con un alto poder de cómputo, con el cual pueden verificar las transacciones y agregarlas a la blockchain. A estos usuarios los denominamos “mineros”, y a continuación hablaremos un poco sobre ellos.

Cada vez que una persona A transfiere dinero desde su billetera a la billetera de una persona B, se conforma un bloque que se ubica en la Mempool, un grupo de transacciones no verificadas. Los mineros se encargan de validar dichas transacciones aportando el potencial de cómputo de su equipo para resolver problemas matemáticos de alta complejidad. El primero en encontrar la solución, será el ganador de la recompensa que, como ya hemos recalcado, es también en Bitcoins. Este, a su vez, es un proceso validado por los otros mineros y, de esta forma, puede adicionarse un nuevo bloque a la blockchain.

Como hablamos de una comunidad bastante democrática y descentralizada, el pago por la verificación de las transacciones de otros usuarios se calcula de acuerdo al potencial aportado por cada usuario en la resolución de los algoritmos. Aunado a ello, los mineros llevan a cabo esta tarea de manera totalmente voluntaria.

A propósito de ello, resulta bastante importante hablar un poco de la historia de la criptomoneda. En sus inicios, en el año 2009, había muy pocos mineros, razón por la cual la posibilidad de obtener ganancias a partir de la minería era bastante alta; se trataba de un trabajo rentable. Ahora bien, a pesar de no ser entendida ni mucho menos conocida por todo el mundo, ha sido realmente grande la cantidad de personas que se han unido a la red. Añadir bloques a la blockchain es proceso costoso y que involucra un alto consumo de energía; la competencia es mayor, hay usuarios con un alto potencial, por lo que es imposible obtener ganancias significativas a través de este mecanismo.

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Quizás recordando aquello de que “en la unión está la fuerza”, muchos mineros han comenzado a trabajar en equipo, en vez de continuar individualmente; a estos se les conoce como “pools”. Cuando un minero resuelve el acertijo, avisa a los demás para que comprueben que de verdad ha sido así y, de esta forma, añaden el bloque de la transacción a la cadena completa.

Hashes

Para explicar los hashes, deberemos volver a párrafos atrás cuando introducimos el concepto de bloques. Como hemos repetido a lo largo de este artículo, cuando un individuo transfiere dinero desde su billetera a la billetera de otro individuo en la red, se genera un bloque con la información  de la transacción:

  1. Toda la información referente a la transacción que involucra al Bitcoin: la fecha en que se realizó, el emisor, el receptor y, por supuesto, el monto en cuestión (cantidad de criptomonedas).
  2. El Hash, el cual es el número de identificación de cada bloque. Es un número único e irrepetible en la cadena, por lo que cada bloque en la misma tendrá un Hash particular.
  3. Y por último, el Hash del bloque anterior. De esta forma, cada bloque se conecta con su predecesor y su sucesor, lo cual permite enlazar las transacciones en una misma cadena que hemos llamado blockchain.

¿Qué son los hashes?

Una función hash es un algoritmo que, aplicado a determinados archivos, genera un resumen o un número que identifica dicho archivo de manera única e irrepetible. Es decir, un Hash es un número de identificación, similar a lo que representa la huella dactilar para cada ser humano. Es precisamente el hash el que atribuye el carácter criptográfico del cual hablamos al principio a la blockchain del Bitcoin.

Como mencionamos anteriormente, las transacciones que se realizan en la comunidad Bitcoin se van agrupando en la Mempool, para su posterior verificación por parte de los mineros. Cada minero agrupará en un bloque particular la cantidad de transacciones que desee (el peso máximo de este será de 1 Mb) e intentará enviarlo a la blockchain, pero esto no es posible.

Entendamos por qué. Es un hecho que las transacciones escogidas por un minero para formar su bloque también hayan sido escogidas por otro para crear el suyo, y más aún con la gran afluencia de participantes en la actualidad. Imaginemos que todos estos bloques con transacciones repetidas pudieran incluirse en la cadena principal. Tendríamos un total desorden, en el que sería sumamente complejo identificar cuáles transacciones están repetidas y validar las mismas resultaría demasiado engorroso, sino imposible. Por esta razón, solo uno de ellos podrá añadirse a la cadena y he aquí la gracia del proceso.

De modo que tenemos una competencia. Si un minero desea incluir su bloque de transacciones en la blockchain, entonces su equipo deberá superar a los otros en la tarea de resolver un problema matemático, conocido técnicamente como algoritmo de consenso, que para el caso particular del Bitcoin es la Prueba de Trabajo (Proof of Work, PoW).

El bloque que se añada a la cadena de bloques poseerá su único Hash, un número de identificación que condensa toda la información contenida en el mismo, el cual, a su vez, permitirá enlazarlo al anterior y al siguiente bloque se agregue, creando una estructura inalterable luego de su validación.

Importancia de los hashes en la seguridad del Bitcoin

La razón por la que las criptomonedas han tenido auge aun en esta época en que no todos comprenden su funcionamiento es precisamente el tema de la seguridad, y esta radica específicamente en los hashes.

Empezaremos por las ventajas de ser el primero en encontrar la solución del algoritmo de consenso. La primera, por supuesto, es la recompensa monetaria por el trabajo. Al principio, esta era de 50 Bitcoins, pero con la constante integración de nuevos mineros a la red, se ha reducido a la mitad dos veces. De modo que, aquel que resuelva antes el problema matemático en la actualidad, tendrá una ganancia de 12,5 BTC, que al cambio en dólares representa una buena cantidad, aún a pesar de las fluctuaciones de su valor durante el último año.

La segunda, involucra el beneficio de otros, puesto que al validar la transacción de un usuario a otro, se permite la transferencia del dinero de manera segura, quedando un registro de la misma en nuestra aclamada cadena de bloques. En este sentido, los hashes juegan un papel primordial y dan más fuerza al carácter descentralizado de la criptomoneda.

Existe una relación de dependencia entre la información contenida en cada bloque y el Hash del mismo. Como hemos dicho, este es un número de identificación que resume grandes volúmenes de información contenida en un archivo, en este caso, el bloque con las transacciones. Cualquier cambio que se realice en su contenido, generará un nuevo y único hash para la misma.

Analicemos esto desde la blockchain. Una vez que se introduce un bloque con transacciones validadas como resultado de la resolución del algoritmo, este se enlaza al anterior a través del Hash, y lo mismo ocurrirá con el siguiente. Si se cambiara la información contenida en alguno de ellos, cambiaría automáticamente su hash, lo cual rompería el enlace con los otros e invalidaría la cadena.

Por supuesto, es momento de mencionar que cada integrante de la comunidad posee su propia copia de seguridad de la cadena y que, tal como hemos dicho, todos se encuentran participando activamente y están al tanto de todas las operaciones que se lleven a cabo. De modo que, al encontrarse discrepancias entre la copia de la blockchain de un minero y las de los otros, esta queda anulada automáticamente.

La implementación de la función hash reduce considerablemente las posibilidades de robo y estafa en la comunidad, pues ningún usuario podría inventar o modificar la información de las transacciones e incluirlas en el bloque de la cadena, puesto que alteraría el número de identificación y rompería la continuidad de la misma, invalidándola.

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