Recientemente, un grupo de miembros del Laboratorio Computacional de la Universidad de Cambridge han publicado los resultados de una investigación que llevaron a cabo con el propósito de crear un método que consideran “efectivo” para separar los bitcoins involucrados en delitos de aquellos que no.

Se trata de Taintchain, una modalidad que plantea la utilización de la información pública de la cadena de bloques para poder hacer un rastreo de la genealogía de los bitcoins. Posteriormente, propondría una bifurcación suave para que tanto los mineros como los usuarios utilicen las criptomonedas que no hayan estado envueltas en delitos cibernéticos. Se trata de un sistema que permitiría una suerte de filtración de criptomonedas en exchanges reguladas por las autoridades, facilitando a las víctimas para recuperar su dinero en caso de verse involucradas en un fraude.

La modalidad funcionaría con un sistema empleado por la legislación inglesa en 1816 conocido con el nombre de “FIFO”, el cual establece que el primero en depositar su dinero debería ser el primero en sacarlo. Se trata de un método  que se utiliza para resolver deudas o para hacer el reclamo de propiedades robadas y, aplicado a las criptomonedas, establecería que la primera moneda en dejar una dirección Bitcoin debe ser considerada como la primera que entró en ella, conteniendo toda la información con respecto al historial criminal que puede ser atribuido a esa moneda. Si se trata de una moneda robada, podría ser recuperada sin importar que haya pasado por varias direcciones previamente.

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Según los autores Ross Anderson, Ilia Shumailov y Mansoor Ahmed, el método “FIFO” podría ser mucho más eficaz que los que actualmente utilizan los investigadores para determinar si el dinero está sucio. Los sistemas son conocidos como “corte de pelo” y “veneno”. Por ejemplo, si tres monedas robadas son mezcladas con siete limpias, según el primer método, un 30% de las monedas resultantes estarían sucias; y según el segundo, entonces 10 monedas estarían sucias. Siguiendo estos dos sistemas, entonces la mitad de las transacciones con bitcoins tendrían que ser consideradas como sucias.

Sin embargo, para que este sistema entre en funcionamiento, sería necesario que tanto las exchanges como los gobiernos se pongan de acuerdo para diferenciar aquellas monedas “limpias” de aquellas que no lo están.

Asimismo, las casas de cambio reguladas tendrían que funcionar como una especie de banco, ya que recolectarían los fondos y los procesarían para entregar a los usuarios solo criptomonedas limpias, de acuerdo a lo ofrecido por el estudio. De acuerdo a esto, los usuarios tendrían que renunciar a la privacidad que proveen las “lavanderías” (casas de cambio no reguladas que procesan los fondos y los mezclan para enviarlos a direcciones no vinculadas), ya que los fondos que sean sometidos a este proceso serían automáticamente vinculados a delitos.

Los autores concluyen estableciendo que Taintchain contribuiría a optimizar significativamente la seguridad del sistema actual del Bitcoin, implicando esto, por supuesto, cierto grado de centralización e incluso haría casi imposible la privacidad, atrayendo a un sinnúmero de detractores en el ámbito.

 

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